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FERRETERÍA TRES MONTES fortalece su propuesta desde el conocimiento técnico.
Rodrigo González transformó su experiencia en construcción y electricidad en una ferretería de barrio reconocida por su variedad, asesoría cercana y capacidad para responder a requerimientos especializados.
Antes de convertirse en ferretero, Rodrigo González desarrolló buena parte de su trayectoria laboral en las áreas mecánica y de construcción. Durante cerca de 15 años participó en distintas labores de obra, bodegas, electricidad y terminaciones. Cada cambio de función representó para él una oportunidad de aprendizaje y le permitió adquirir conocimientos que hoy aplica directamente en la atención de sus clientes.
La idea de abrir Ferretería Tres Montes comenzó a tomar forma antes de la pandemia, cuando González decidió orientar su experiencia hacia una actividad en la que se sentía cómodo. “Me gusta vender y tengo habilidades para eso. Así que aquí estamos, dándole”, relata el propietario del establecimiento ubicado en Quilicura.
Aunque el local es de dimensiones reducidas, la ferretería se ha ganado el reconocimiento del barrio gracias a la variedad de productos y a una atención basada en el conocimiento. Desde el comienzo, su objetivo ha sido desarrollar una propuesta de carácter técnico, con una oferta especialmente sólida en mecánica y electricidad, además de incorporar progresivamente artículos de otras áreas.
“Siempre he apuntado a una ferretería más técnica, con productos para mecánica y un buen surtido. Mi sueño ha sido tener una ferretería más industrial”, explica. Sin embargo, el espacio disponible limita por ahora la incorporación de productos de mayor tamaño, una situación que espera resolver con una futura ampliación.
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